¿Qué es el AI Act y por qué afecta a las imágenes creadas con inteligencia artificial?
En el caso de una tienda online, la cuestión más habitual será el uso de imágenes sintéticas o manipuladas: fotografías de producto, modelos virtuales, ambientes generados, recreaciones de establecimientos, anuncios o escenas con apariencia real.
Las obligaciones del artículo 50 se aplican desde el 2 de agosto de 2026. La Comisión Europea ha publicado directrices específicas para aclarar cómo deben interpretarse y aplicarse.
¿Todas las imágenes generadas con IA deben llevar una etiqueta?
No. La utilización de inteligencia artificial no obliga, por sí sola, a colocar el mismo aviso visible en todas las imágenes generadas con IA en tiendas online.
El análisis depende de qué se ha generado, qué se ha modificado y cómo puede interpretar el contenido la persona que lo ve.
No es lo mismo corregir la iluminación de una fotografía que crear desde cero la imagen de un producto inexistente. Tampoco es igual eliminar una pequeña imperfección del fondo que añadir a una fotografía elementos que cambian por completo lo que realmente ofrece una empresa.
La Comisión Europea diferencia las transformaciones sustanciales de las funciones auxiliares o de edición estándar. Por eso, los ajustes que no alteran de manera importante el contenido original pueden recibir un tratamiento distinto al de una creación sintética completa.
Cambios menores o funciones de edición estándar
En principio, no deberían tratarse igual que una imagen sintética completa acciones como:
- Ajustar el brillo o el contraste.
- Corregir el color.
- Mejorar la nitidez.
- Recortar una imagen.
- Cambiar ligeramente el encuadre.
- Eliminar ruido.
- Corregir pequeños defectos técnicos.
- Adaptar el tamaño o formato de la fotografía.
La clave está en que estos cambios no modifiquen sustancialmente el significado de la imagen ni presenten una realidad distinta.
Por ejemplo, mejorar la iluminación de la fotografía de una mesa no es lo mismo que alterar con IA el tamaño, el material, el acabado o el color real de esa mesa.
Imágenes generadas o modificadas de forma sustancial
Hay que prestar más atención cuando la inteligencia artificial se utiliza para:
- Crear completamente una imagen.
- Generar una persona que no existe.
- Inventar un producto o parte de él.
- Añadir instalaciones que el negocio no tiene.
- Recrear resultados que no se han producido.
- Cambiar de manera significativa la apariencia de un artículo.
- Construir una escena ficticia con apariencia fotográfica.
- Introducir elementos nuevos en una fotografía real.
En estos casos, la empresa debería valorar si la imagen puede hacer creer al usuario que está viendo una fotografía auténtica.
¿Qué considera el AI Act un deepfake?
El AI Act utiliza el término deepfake para referirse a determinados contenidos de imagen, audio o vídeo generados o manipulados mediante inteligencia artificial que se parecen a personas, objetos, lugares, entidades o acontecimientos reales y que pueden hacer creer falsamente que son auténticos.
No hace falta que aparezca una persona famosa ni que se trate de una suplantación espectacular. Algunas imágenes generadas con IA en tiendas online también pueden plantear problemas si muestran como real un producto, un establecimiento o una experiencia que en realidad no existen.
El Reglamento establece obligaciones de transparencia para quienes utilizan determinados contenidos que constituyen deepfakes. La Comisión Europea explica que los usuarios profesionales o implementadores deben informar a las personas cuando estén expuestas a este tipo de contenidos.
Ejemplos de posibles deepfakes en una tienda online
Podrían necesitar una revisión especial situaciones como estas:
- Una persona generada con IA que parece una modelo real.
- Una imagen ficticia de un hotel presentada como fotografía de sus instalaciones.
- Un producto generado completamente con IA que se muestra como si estuviera disponible.
- Una fotografía real de una tienda a la que se añaden espacios que no existen.
- Una escena inventada que parece mostrar el resultado real de un servicio.
- Una imagen de antes y después creada artificialmente.
- Un cliente ficticio presentado como si hubiera utilizado el producto.
- Una recreación de un acontecimiento real que nunca tuvo lugar.
Esto no significa que todos esos casos sean automáticamente ilegales. Significa que conviene analizar cómo se presentan y si la persona que los ve podría interpretarlos como reales.
¿Qué imágenes debería revisar una tienda online antes del 2 de agosto de 2026?
La revisión de las imágenes generadas con IA en tiendas online no debería limitarse únicamente a las fotografías principales de los productos.
Muchas empresas reutilizan las mismas creatividades en distintos espacios y, a veces, el problema no está tanto en la imagen como en el contexto en el que se publica.
Por eso, conviene revisar al menos los siguientes contenidos.
| Tipo de imagen | Aspectos que deben revisarse |
|---|---|
Fotografías de producto |
Las imágenes deben representar de forma fiel el artículo que se vende. Hay que prestar especial atención si la IA se ha utilizado para modificar:
Una ambientación generada con IA puede ser perfectamente útil, pero no debería dar a entender que el producto incluye elementos que realmente se venden por separado o que posee características que no tiene. |
Modelos y personas generadas con IA |
Cada vez es más habitual crear modelos virtuales para mostrar ropa, complementos, tratamientos o productos de belleza. En estos casos habría que revisar:
|
Banners y anuncios publicitarios |
Una imagen que funciona como ambientación dentro de un artículo puede generar una impresión distinta cuando aparece en una campaña de publicidad. En publicidad, la imagen está directamente ligada a una promesa comercial. Por eso hay que comprobar que la creatividad no presente como real una característica, una experiencia o un resultado inexistente. |
Contenido para redes sociales |
Las publicaciones, reels, historias y anuncios en redes sociales también deben revisarse. Además, hay que tener en cuenta que una creatividad puede salir de la web y acabar reutilizada en:
La revisión tiene que contemplar todos esos usos y no solo la página donde se publicó inicialmente. |
Fotografías de establecimientos y espacios |
Si la empresa utiliza IA para redecorar una tienda, ampliar visualmente un espacio o crear un escenario ficticio, debe evitar que el usuario piense que está viendo una instalación real. Esto puede ser especialmente delicado en hoteles, restaurantes, clínicas, gimnasios, centros de belleza, espacios para eventos y negocios turísticos. |
¿Quién debe identificar una imagen generada con IA?
Aquí está una de las partes que más confusión genera.
El AI Act diferencia entre el proveedor del sistema de IA y el implementador, que es quien utiliza ese sistema en su actividad profesional.
Obligaciones del proveedor de la herramienta de IA
El proveedor es la empresa que desarrolla o comercializa el sistema de inteligencia artificial utilizado para crear contenidos.
Según el artículo 50, los sistemas que generan audio, imágenes, vídeos o textos sintéticos deberán diseñarse de manera que sus resultados puedan identificarse como generados o manipulados artificialmente mediante marcas legibles por máquina.
En el caso de las imágenes generadas con IA en tiendas online, esto significa que la propia herramienta debería facilitar mecanismos técnicos que permitan detectar su origen artificial.
Este marcado puede incorporarse mediante metadatos, credenciales de contenido, marcas de agua u otras soluciones técnicas.
Obligaciones de la empresa que publica el contenido
¿Es obligatorio escribir «imagen generada con IA»?
No existe una única frase que deba utilizarse en todos los casos.
La información debe ser clara y distinguible, pero puede adaptarse al formato, al contexto y a las características del contenido.
Dependiendo del caso, podrían utilizarse fórmulas como:
Imagen generada con inteligencia artificial.
Recreación visual creada con IA.
Imagen modificada mediante inteligencia artificial.
Modelo virtual generado con IA.
Ambientación creada digitalmente.
Imagen ilustrativa.
Simulación visual del producto.
La opción adecuada dependerá de qué parte es artificial y de qué necesita saber realmente el usuario.
Tampoco tiene sentido colocar una advertencia alarmante que termine confundiendo más. El aviso debería explicar lo necesario sin estropear innecesariamente la experiencia visual.
¿Dónde puede colocarse el aviso?
Según el formato, podría aparecer:
- Junto a la imagen.
- En el pie de foto.
- Dentro de la ficha de producto.
- En una ventana informativa.
- En la descripción de la publicación.
- Mediante un icono acompañado de una explicación.
- En la propia creatividad.
- En una sección de información adicional.
El artículo 50 establece que la información debe proporcionarse de forma clara, distinguible y, como máximo, en el momento de la primera exposición al contenido. También debe respetar los requisitos de accesibilidad aplicables.
No sería suficiente esconder el aviso en unas condiciones legales difíciles de localizar si el usuario ya ha visto y valorado la imagen antes de llegar a ellas.
¿Qué pasa con las imágenes artísticas o claramente ficticias?
Cuatro ejemplos prácticos de uso de imágenes con IA
CASO 1. Cambiar el fondo de una fotografía de producto
Una tienda fotografía una botella sobre una mesa blanca y utiliza IA para colocarla en una cocina.
El producto sigue siendo real y no se han cambiado sus características. El nuevo fondo funciona como ambientación.
En principio, el riesgo será menor, siempre que la escena no haga pensar que la botella incluye accesorios, posee unas dimensiones diferentes o puede utilizarse de una manera que no sea real.
CASO 2. Crear una modelo virtual para enseñar una prenda
Una tienda de moda genera una persona mediante IA y coloca sobre ella una representación del vestido que vende.
Este caso merece una revisión más detallada. Hay que comprobar si la caída, la forma, el color y el tejido de la prenda se corresponden con el producto real.
También debería valorarse si la modelo parece una persona auténtica y si sería necesario explicar que se trata de una representación virtual.
CASO 3. Mejorar la iluminación de una fotografía real
Una empresa utiliza una herramienta de IA para corregir sombras y aumentar ligeramente la luminosidad de una imagen.
Si el cambio es técnico y no altera sustancialmente lo que aparece, puede considerarse una función auxiliar o una edición estándar. La Comisión incluye este tipo de ediciones entre los ejemplos que pueden quedar fuera de determinadas obligaciones de marcado.
El límite estaría en utilizar la iluminación para cambiar la percepción real del color, la textura o el resultado del producto.
CASO 4. Generar un producto que todavía no existe
Una empresa quiere anunciar una nueva colección y genera imágenes de los productos antes de fabricarlos.
Aquí el riesgo es mayor. Si las imágenes se presentan como fotografías reales, el usuario puede pensar que está viendo el producto definitivo cuando solo se trata de una aproximación.
Lo razonable sería indicar claramente que es una recreación o representación provisional y evitar afirmaciones sobre características que todavía no se han confirmado.
¿Puede una imagen generada con IA considerarse publicidad engañosa?
Sí, aunque el problema no vendría únicamente del AI Act.
Una imagen puede resultar engañosa si presenta características, resultados o condiciones que no se corresponden con la realidad. Esto puede ocurrir tanto si ha sido creada con IA como si se ha realizado con edición tradicional.
El AI Act no sustituye la normativa de consumidores, publicidad, protección de datos, propiedad intelectual o derechos de imagen. Estas reglas pueden seguir siendo aplicables al mismo tiempo.
Por eso, una revisión centrada exclusivamente en añadir una etiqueta podría quedarse corta. Primero hay que comprobar que el contenido sea correcto y no induzca a error. Después se decide qué información o marcado necesita.
¿Qué debería hacer una empresa antes del 2 de agosto de 2026?
No hace falta eliminar todas las imágenes realizadas con inteligencia artificial ni rehacer la web desde cero. Lo que sí conviene es establecer un proceso ordenado.
1. Crear un inventario de contenidos
El primer paso consiste en identificar todas las imágenes generadas o modificadas mediante inteligencia artificial que utiliza la empresa en sus canales digitales.
Para ello, conviene elaborar un inventario que recoja, como mínimo, la página donde aparece cada imagen, el nombre del archivo, la herramienta utilizada, la fecha de creación, el tipo de modificación realizada, los elementos reales y generados, los canales donde se publica y la persona responsable del contenido.
Este inventario permitirá conocer el alcance real del contenido creado con IA y facilitará la revisión de las obligaciones de transparencia.
En la práctica, muchas empresas desconocen cuántas imágenes de este tipo utilizan, ya que han ido incorporándolas de forma puntual durante meses sin mantener un registro específico.
2. Clasificar las imágenes
No todas las imágenes generadas o modificadas mediante IA presentan el mismo nivel de riesgo, por lo que resulta recomendable establecer una clasificación previa.
Una clasificación sencilla puede diferenciar entre ajustes técnicos menores, cambios o generación de fondos, incorporación de elementos, generación de personas, generación de productos, recreaciones de lugares, representación de resultados y contenidos con apariencia de testimonio o experiencia real.
Esta clasificación facilita la priorización de la revisión y permite identificar con mayor rapidez qué imágenes requieren una comprobación más exhaustiva antes de su publicación.
3. Comprobar si representan fielmente lo que se vende
Cada imagen debe compararse con el producto o servicio real para comprobar que refleja de forma precisa sus características.
Es importante revisar si la inteligencia artificial ha modificado alguna característica relevante o ha añadido elementos visuales que puedan alterar la percepción del usuario sobre el producto o servicio ofrecido.
Este análisis permite detectar posibles situaciones de publicidad engañosa y garantizar que la información visual sea coherente con la realidad antes de su publicación.
4. Conservar información sobre su creación
Es recomendable conservar un registro documental de las imágenes generadas o modificadas mediante inteligencia artificial para facilitar su trazabilidad.
Esta información puede incluir la imagen original, la versión modificada, la herramienta empleada, las instrucciones utilizadas cuando sea posible, la fecha de creación, la persona responsable, la decisión adoptada sobre el etiquetado y la justificación de dicha decisión.
Disponer de esta documentación puede ayudar a acreditar que la empresa ha seguido un criterio razonable y diligente en el cumplimiento de sus obligaciones de transparencia.
5. Definir avisos y criterios comunes
La empresa debería establecer criterios comunes de etiquetado para las imágenes generadas con IA en tiendas online, evitando que cada trabajador utilice fórmulas diferentes al informar sobre el uso de esta tecnología.
Estos criterios pueden contemplar distintos avisos según el tipo de contenido: imágenes reales con fondos generados mediante IA, recreaciones creadas con inteligencia artificial, modelos virtuales, simulaciones visuales o imágenes ilustrativas que no correspondan al producto final.
Disponer de un sistema unificado mejora la coherencia de la comunicación y facilita el cumplimiento de las obligaciones de transparencia.
6. Revisar la web y las campañas
Una vez definidos los criterios, será necesario aplicarlos de forma consistente en todos los canales de comunicación de la empresa.
La revisión debe extenderse a las fichas de producto, páginas de servicio, banners, anuncios, redes sociales, catálogos, newsletters, marketplaces y cualquier otro material comercial en el que puedan utilizarse imágenes generadas o modificadas mediante inteligencia artificial.
Esta revisión permitirá detectar contenidos pendientes de adaptar y asegurar una aplicación homogénea de los avisos establecidos.
7. Formar al equipo
La adaptación no termina con la revisión del contenido existente. También es necesario que todas las personas implicadas conozcan los procedimientos internos para evitar que se publiquen nuevas imágenes generadas con IA en tiendas online sin seguir los criterios establecidos.
Los equipos de diseño, marketing, contenidos, redes sociales, comercio electrónico y publicidad deben saber qué pueden publicar, qué información tienen que documentar, cuándo solicitar una revisión, qué avisos utilizar y qué herramientas están autorizadas por la empresa.
El proceso de adaptación propuesto por Outcomm contempla una auditoría inicial, un inventario de contenidos, la clasificación de las imágenes, la revisión jurídica, los ajustes técnicos necesarios y un seguimiento continuo para mantener la coherencia y facilitar el cumplimiento del AI Act.
¿Qué sanciones puede haber por incumplir el AI Act?
El régimen sancionador del AI Act contempla diferentes niveles de sanción en función del tipo de infracción y de las obligaciones incumplidas.
Para determinados incumplimientos del Reglamento, las multas pueden alcanzar hasta 15 millones de euros o el 3 % del volumen de negocio mundial anual del ejercicio anterior, aplicándose el importe que corresponda según cada caso.
No obstante, esto no significa que una pequeña empresa vaya a recibir automáticamente una sanción de esa magnitud por un error puntual relacionado con el etiquetado de imágenes generadas con IA en tiendas online.
La autoridad competente deberá valorar distintos factores, como la gravedad y duración del incumplimiento, el número de personas afectadas, el tamaño de la empresa, el grado de responsabilidad, la existencia o no de intencionalidad, las medidas adoptadas para corregir la situación, la colaboración con la investigación y la existencia de infracciones anteriores.
Además, el propio Reglamento prevé criterios específicos de proporcionalidad para las pymes, de modo que las sanciones deben adaptarse a las circunstancias de cada empresa.
Aun así, no conviene ignorar estas obligaciones. Mantener contenidos potencialmente engañosos, carecer de procedimientos internos o desatender los requerimientos de la autoridad puede incrementar el riesgo de sanción.
Cómo ayuda Outcomm a adaptar una tienda online al AI Act
Adaptarse al AI Act no consiste simplemente en añadir un aviso debajo de todas las imágenes. El cumplimiento requiere analizar cómo se utiliza realmente la inteligencia artificial en cada empresa y aplicar las medidas adecuadas en función del riesgo.
Cada negocio hace un uso diferente de estas herramientas. Mientras algunas empresas únicamente retocan fotografías, otras generan fondos, modelos, productos, vídeos o campañas publicitarias completas. Por ello, la adaptación debe partir de un análisis individualizado de los contenidos y de los procesos de trabajo.
En Outcomm ayudamos a empresas y tiendas online a identificar los contenidos afectados, revisar el cumplimiento de las obligaciones de transparencia, definir procedimientos internos y establecer un sistema de trabajo que combine cumplimiento normativo, claridad para el usuario y coherencia de marca.
Cómo trabajamos en Outcomm
✔︎ Auditoría inicial. Revisamos la web, la tienda online y los principales canales digitales para detectar cómo se está utilizando la inteligencia artificial.
✔︎ Inventario de imágenes y contenidos. Creamos un registro de los materiales generados o modificados con IA, indicando dónde se publican y para qué se utilizan.
✔︎ Clasificación y análisis. Valoramos el tipo de contenido, el grado de modificación y el riesgo de que pueda confundirse con una imagen auténtica.
✔︎ Propuesta de avisos y etiquetado. Definimos qué información puede ser necesaria y cómo incorporarla sin afectar al diseño de la web ni a la presentación del producto.
✔︎ Implementación en la web. Aplicamos los avisos, etiquetas, iconos o textos necesarios en fichas de producto, banners, páginas, anuncios y otros espacios digitales.
✔︎ Protocolo interno. Elaboramos unas pautas para que el equipo sepa cómo utilizar la IA en nuevas publicaciones y cuándo debe solicitar una revisión.
✔︎ Formación y seguimiento. Explicamos los criterios a las personas responsables y revisamos periódicamente los nuevos contenidos.
El objetivo no es frenar la creatividad ni dejar de utilizar inteligencia artificial. Se trata de aprovecharla con más orden, seguridad y transparencia, sabiendo qué se ha creado y evitando que una imagen termine prometiendo algo que la empresa no puede ofrecer.
Preguntas frecuentes sobre el AI Act y las imágenes generadas con IA
¿Hay que etiquetar todas las imágenes creadas con inteligencia artificial?
No. La obligación depende del tipo de contenido, de cómo se haya generado o modificado y de si puede confundirse con una imagen real. Un retoque técnico no tiene el mismo tratamiento que una imagen creada completamente con IA.
¿Una imagen con el fondo generado mediante IA necesita aviso?
Depende del resultado. Si el producto es real y solo se ha cambiado el fondo como ambientación, puede no ser necesario el mismo nivel de advertencia. Aun así, hay que comprobar que la imagen no añada elementos que puedan confundir al usuario.
¿Una modelo creada con IA debe identificarse?
Puede ser necesario cuando parece una persona real o cuando su uso puede hacer pensar que se trata de una fotografía auténtica. También hay que revisar que la imagen represente fielmente el producto.
¿Un retoque de luz o color debe etiquetarse?
No necesariamente. Los cambios menores que no alteran de forma sustancial el contenido pueden considerarse ajustes técnicos o funciones de edición estándar.
¿El AI Act también afecta a las imágenes de redes sociales?
Sí. La revisión no debe limitarse a la web o a las fichas de producto. También hay que tener en cuenta anuncios, redes sociales, newsletters, marketplaces y otras plataformas donde se reutilicen las imágenes.
¿Es obligatorio escribir “imagen generada con IA”?
No existe una frase única para todos los casos. Se puede utilizar una indicación adaptada al contenido, como “recreación creada con IA”, “modelo virtual” o “imagen modificada con inteligencia artificial”, siempre que sea clara.
¿Dónde debe colocarse el aviso?
Debe aparecer de forma visible y comprensible cuando el usuario ve el contenido. Puede ir junto a la imagen, en el pie de foto, en la descripción o mediante un icono acompañado de una explicación.
¿Se pueden seguir utilizando imágenes generadas con IA?
Sí. El AI Act no prohíbe su uso de forma general. Lo que exige en determinados casos es transparencia y una utilización responsable.
¿Qué pasa con las imágenes publicadas antes de agosto de 2026?
Conviene revisar las imágenes que sigan publicadas cuando empiecen a aplicarse las obligaciones. Que una imagen se haya creado antes no significa necesariamente que quede fuera.
¿Cómo puede ayudar Outcomm?
Outcomm puede revisar las imágenes de la web, tienda online, campañas y redes sociales, clasificarlas según su uso y proponer los avisos, ajustes y criterios internos necesarios.
Prepara tu web para la aplicación del artículo 50 del AI Act
En Outcomm te ayudamos a optimizar tu web o tienda online y a adaptarla a los cambios que afectan al uso de la inteligencia artificial en los contenidos digitales.



